Marruecos es un país de contrastes infinitos. En un solo viaje puedes pasar de las callejuelas laberínticas de una ciudad medieval al silencio absoluto del desierto, y de las cumbres nevadas del Atlas a las playas besadas por el Atlántico.
En Circuitos por Marruecos llevamos años diseñando rutas que conectan la esencia de este país mágico. Hoy queremos compartir contigo nuestra selección personal de los 10 destinos imprescindibles que no pueden faltar en tu itinerario. ¿Preparado para tomar nota?
Empezamos por la más famosa. Marrakech es un torbellino de colores, sabores y sonidos. Su epicentro es la plaza Jemaa el-Fna, que al caer la noche se convierte en un espectáculo de cuentacuentos, músicos y puestos de comida humeante.
Perderte en los zocos, la serenidad del Jardín Majorelle y la grandeza del Palacio de la Bahía.
Alójate en un riad en la medina para vivir la autenticidad desde el primer minuto.
Si Marrakech es el bullicio, Fez es la historia viva. Su medina, Fez el-Bali, es Patrimonio de la Humanidad y una de las zonas peatonales más grandes del mundo. Aquí el tiempo parece haberse detenido en el siglo IX.
Las Curtidurías de Chouara, donde se tiñe el cuero como hace siglos, y la Universidad de Al Qarawiyyin, la más antigua del mundo en funcionamiento.
Contrata un guía local para no perderte en el laberinto y descubrir sus talleres artesanos ocultos.
Llegar a las dunas de Erg Chebbi es un rito de iniciación. Ver la puesta de sol sobre la arena desde lo alto de un camello y pasar la noche en una jaima bereber bajo un manto de estrellas es, para muchos viajeros, el recuerdo más mágico de su viaje.
El amanecer en lo alto de una duna y una noche de música alrededor de la hoguera.
Recuerda nuestro artículo anterior: las noches en el desierto son frías, ¡lleva abrigo! [Enlace al artículo del Sahara]
Enclavada en las montañas del Rif, Chefchaouen es posiblemente la ciudad más fotogénica de Marruecos. Sus calles y casas pintadas de todos los tonos de azul crean una atmósfera de calma y ensueño que contrasta con el bullicio de las grandes ciudades imperiales.
Perderte por su medina azul, la Plaza Outa el-Hammam y la vista desde la mezquita española en lo alto.
Ideal para desconectar y comprar artesanía local, diferente a la del sur.
Este Ksar (pueblo fortificado) de adobe rojizo es el ejemplo más impresionante de la arquitectura del sur de Marruecos. Declarado Patrimonio de la Humanidad, ha sido escenario de películas como Gladiator, Lawrence de Arabia o la serie Juego de Tronos.
Subir hasta la cima del ksar al atardecer para ver el valle del Ounila teñido de dorado.
Cruza el río (normalmente seco) y pasea entre sus muros antes de que lleguen las excursiones masivas.
Para cambiar de tercio, nada mejor que Essaouira. Esta ciudad costera, con su medina blanca y sus puertas azules, es un remanso de paz y arte. El viento constante la convierte en la capital del windsurf, y su puerto pesquero es una delicia para los amantes del pescado fresco.
Pasear por las murallas portuguesas, el puerto y las galerías de arte de su medina.
Prueba el pescado a la parrilla en el puerto; es sencillo, fresco y delicioso.
Para los amantes de la naturaleza y la aventura, el Alto Atlas guarda tesoros geológicos. Las Gargantas del Todra forman un cañón espectacular con paredes verticales de roca que apenas dejan pasar la luz. Cerca, el Valle del Dades ofrece carreteras sinuosas y formaciones rocosas conocidas como «las huellas del desierto».
Conducir o pasear por el cañón del Todra y buscar la famosa carretera de las «Mil Curvas» en el Dades.
Perfecto para una parada fotográfica y un picnic en plena naturaleza.
La capital económica del país es una muestra del Marruecos más moderno y cosmopolita. Pero alberga una joya que merece por sí sola la visita: la Mezquita Hassan II. Es una de las más grandes del mundo y su minarete, de 210 metros, es el más alto. Lo más sorprendente es que está construida sobre el océano Atlántico.
La visita guiada al interior de la mezquita (una de las pocas abiertas a no musulmanes).
La luz del atardecer sobre la fachada marítima de la mezquita es espectacular.
A menudo eclipsada por su vecina Fez, Meknes es una ciudad imperial que sorprende por su elegancia y su monumental puerta Bab Mansour. Pero su gran tesoro está a las afueras: las ruinas romanas de Volubilis.
En Volubilis, los increíbles mosaicos romanos que aún permanecen en el suelo, intactos tras siglos.
Combina Meknes y Volubilis en un mismo día; es una inmersión total en la historia antigua de Marruecos.
Para cerrar la lista, un respiro de naturaleza. En las estribaciones del Atlas, las Cascadas de Ouzoud desploman sus más de 100 metros de altura entre acantilados rojizos y exuberante vegetación. Es un lugar popular entre los propios marroquíes para escapar del calor.
Bajar hasta la base de las cascadas y ver a los juguetones monos que habitan la zona.
Una excursión perfecta de un día desde Marrakech para refrescarse y ver un paisaje completamente diferente.
Sabemos que planificar una ruta que incluya estos 10 tesoros puede ser abrumador. Las distancias, los tiempos y la logística son clave para disfrutar sin estrés.
En Circuitos por Marruecos, diseñamos viajes a medida con conductor privado para que puedas verlo TODO o solo lo que más te apetezca, a tu ritmo y con la comodidad de viajar como un rey.




