Te late el corazón con solo pensar en perderse por los laberintos de una medina, dormir bajo un manto de estrellas en el Sáhara o regatear en un zoco lleno de color? Marruecos es un imán para los sentidos, un destino que promete aventuras inolvidables. Pero hay una pregunta que surge siempre al planificar: Cuál es el mejor momento para visitar Marruecos?
La respuesta, como un té a la menta, tiene sus matices. No existe un momento perfecto universal, sino un momento perfecto para ti, según lo que busques: escapar del frío? Evitar las multitudes? Vivir festivales culturales? Capturar las fotografías más verdes?
En Circuitos por Marruecos, hemos preparado esta guía mensual para ayudarte a decidir. ¡Vamos a desgranarlo estación por estación!
Si hay un periodo que roba el corazón de la mayoría, es este. La primavera despliega la paleta de colores más amable de Marruecos.
Clima: Templado y agradable en todo el país. Días soleados y noches frescas. Ideal para trekking en el Atlas sin el calor abrasador ni el frío intenso.
Paisaje: Los campos se visten de verde, los almendros florecen en el Valle del Todra y las rosas explosionan en el Valle del Dades (Festival de las Rosas, en Mayo). Un espectáculo visual.
Experiencia única: Es la temporada perfecta para rutas combinadas: ciudad + montaña + desierto, sin extremos climáticos.
La época más calurosa, especialmente en el interior y el sur. Para algunos es intenso, para otros, lleno de energía.
Clima: Muy caluroso en Marrakech, Fez y el desierto (puede superar los 40°C). Las costas de Essaouira y Agadir son un refugio perfecto con su brisa fresca.
Atractivo principal: Es la temporada alta de festivales. No te pierdas el Festival de Música Sacra de Fez o el Festival de Cultura Popular de Marrakech. Noches llenas de música y vida.
Experiencia única: Disfrutar de la costa atlántica, hacer surf y vivir la vibrante vida nocturna en las plazas.
El verano se despide y el país recupera un clima exquisito para viajar. Una de las épocas más equilibradas.
Clima: Similar a la primavera. El calor del verano se suaviza, el mar aún está templado y las primeras lluvias reverdecen los paisajes. Ideal para el desierto, con días soleados y noches no tan frías como en invierno.
Atractivo principal: Las vendimias en la región de Meknes (como en la exclusiva estancia de Domaine de la Zouina). Una experiencia gourmet única.
Experiencia única: Caminar por las dunas del Erg Chebbi en condiciones climáticas casi perfectas.





